terça-feira, 26 de julho de 2011

FÁBULA - OS QUATRO SAPOS

Este texto também foi publicado noutro blog que mantenho. Desculpem a repetição, mas ela acontece pois acredito que aqui alcanço mais leitores. 

 

Boa leitura.

FÁBULA - OS QUATRO SAPOS

Há algum tempo venho acompanhando, um tanto à distância, - até parece brincadeira - o blog do professor Miguel Ángel Santos Guerra, de uma forma direta e/ou através do blog do professor JMA. Hoje, porém, resolvi criar coragem e socializar com vocês a sua última crônica que qualifico de excelente, a partir de uma tradução livre do espanhol para o portugues que eu mesmo fiz. De antemão quero pedir desculpas por alguma incongruência na tradução, mas foi o que de melhor fui capaz de fazer. 
Aqui, o original:

Las cuatro ranas



La cháchara vana nos distrae muchas veces de los problemas y nos aleja de la realidad. Nos mantiene entretenidos en discusiones y en debates que no conducen a ninguna parte. Los debates sobre cuestiones teóricas en los que cada uno se aferra a su opinión sin escuchar a nadie, nos encierra en la ficción.

foto de una rana
Me llama mucho la atención que en los debates que tantas veces se producen en televisión nadie cambie su posición inicial ante los argumentos esgrimidos por los contrincantes. Todas las personas terminan con su posición inicial afianzada.

- Hablen menos y hagan más, les decimos desesperados a nuestros políticos.

- Hablen menos y hagan más, nos dicen angustiados los jóvenes que no ven nuestro ejemplo sino que escuchan nuestros discursos.

- Hablen menos y hagan más, les decimos a los predicadores que no mueven un músculo para solucionar los problemas.

He visto con desesperanza el interminable proceso sobre la negociación colectiva entre sindicatos, patronal y gobierno. ¿Cómo es posible que no se pongan de acuerdo en algo tan fundamental? Cada uno se aferra a sus posiciones sin atender a los argumentos de los interlocutores. No hay acuerdo. Pasan los días, las semanas, los meses, los años. La realidad está ahí clamando soluciones urgentes, pero las conversaciones se reanudan una y otra vez para nunca llegar al acuerdo.

He visto con inquietud el último debate sobre el estado de la Nación. Cada partido aferrado a sus posiciones, sin escuchar a los demás. Repitiendo una y otra vez sus argumentos y afilando los cuchillos de la crítica a los adversarios. ¿Y las soluciones?

He leído, al respecto, una interesante historia en el libro “Aplícate el cuento”, de Jaume Soler y M. Mercé Conanglia. Son los fundadores de la Fundació ÁMBIT, Institut per al Creixement Personal de Barcelona y coautores del libro “La ecología emocional”, en el que proponen dar un paso más allá de la Inteligencia Emocional, añadiendo a dicho concepto los de responsabilidad y consideración del impacto emocional global. La historia es la siguiente.

Cuatro ranas se han subido a un madero que navega arrastrado por las aguas del río. Es una experiencia nueva para ellas y cada una interpreta a su manera.

La primera rana dice:

- ¡Qué madero tan maravilloso! Es un madero mágico que se mueve por fuerza propia como nunca habíamos visto.

La segunda rana la corrige:

- Te equivocas. El madero no tiene vida ni se mueve. Es como cualquier otro madero inerte. Lo que se mueve son las aguas del río que van hacia el mar y arrastran el madero.

La tercera rana corrige a las dos primeras:

- Ni se mueve el madero, ni se mueve el río. Lo único que se mueve es nuestro pensamiento. El movimiento está solo en la mente. Lo demás es pura ilusión. Esta es la verdad.

- La discusión se hace cada vez más intensa. Cada una de las ranas insiste reiterando los argumentos y enlazándolos con otros nuevos que, al hilo de la discusión, van apareciendo. Cada una trata de justificar su punto de vista sin atender aquellos argumentos que cada vez con más fuerza presentan las dos interlocutoras.

La cuarta rana escucha callada la acalorada discusión y de repente grita:

- ¡Cuidado! Oigo el ruido de una catarata por donde vamos a precipitarnos si no saltamos antes.

Las tres ranas están tan empecinadas en tener cada una razón que no escuchan lo que se les advierte. Insisten en rebatir los argumentos de sus oponentes y en mostrar las evidencias que fundamentan su punto de vista.

Sin pensárselo dos veces, la cuarta rana deja de un salto el madero y alcanza la orilla salvándose. En cambio, las otras tres, y el madero en el que se mantenían a flote, caen por la catarata, mientras el ruido de las aguas ahoga su discusión y la fuerza del golpe con la frágil existencia de sus vidas.

La aplicación del cuento a la que hacen alusión el autor y autora del libro salta a la vista. Las ranas obstinadas cerraron sus ojos a las advertencias, cerraron sus oídos al ruido preveniente de la catarata. Solo les importaba no la verdad sino el sostenimiento de su punto de vista.

No minusvaloro la palabra frente a la acción. Un libro del fallecido José María Cabodevilla tenía este hermoso título “Palabras son amores”. Se refería, como es obvio, a ese refrán que dice : “Obras son amores y no buenas razones”. El problema reside en tejer con las palabras una red que nos aísle de la realidad y de la vida. El problema es enfrascarse en discusiones estériles en las que prime por encima de todo, no encontrar la verdad sino defender las propias tesis. Me llama mucho la atención que en los debates que tantas veces se producen en televisión nadie cambie su posición inicial ante los argumentos esgrimidos por los contrincantes. Todas las personas terminan con su posición inicial afianzada.

En algunos debates organizados en el aula pido, una vez formados los dos bloques y aclaradas las posturas que tienen que defender cada uno, que se cambien de lugar si son persuadidos por la argumentación de los contrincantes. Pocas veces sucede. A veces, después de un tiempo de argumentación, pido que se cambien las posiciones y que ahora defiendan lo que antes estaban criticando.

Cuántas veces los acalorados debates políticos en los que cada partido defiende posiciones de manera acérrima mientras los gritos de la ciudadanía no son escuchados, hacen que nos estrellemos contra realidades adversas a las que no se ha querido o podido hacer frente.

Cuántas veces las posiciones discrepantes sobre lo que debe hacerse en educación impide que se haga nada que realmente nos ayude a avanzar.

Cuántas veces las discusiones de la pareja sobre lo que se debe hacer con los hijos e hijas maniata a los interlocutores y los mantiene alejados de la realidad y de las intervenciones concretas que tienen que llevar a cabo.

Más les hubiera valido a las tres ranas estar atentas a las advertencias de su compañera y al ruido que provenía de la catarata que iba a terminar con sus vidas

Aqui deixo a minha tradução:

OS QUATRO SAPOS

A tagarelice, muitas vezes nos distrai dos problemas e nos afasta da realidade. Ela nos mantém entretidos em discussões e debates que não nos levam a nada. Discussões sobre questões teóricas em que cada um tem a sua opinião sem ouvir ninguém, encerram-nos na ficção. 
- Fale menos e faça mais, dizemos desesperados aos nossos políticos.
- Fale menos e faça mais, nos dizem aflitos os jovens que não vêem o nosso exemplo que eles ouvem nos nossos discursos.

- Fale menos e faça mais, dizemos aos pregadores que não movem um músculo para resolver os problemas.
Eu vi o desespero sobre o processo interminável de negociação coletiva entre os sindicatos, empregadores e governo. Como é possível não chegar a um acordo sobre algo tão fundamental? Cada um se agarra a suas posições sem levar em conta os argumentos dos opositores. Não há acordo. Eles passam dias, semanas, meses, anos. A realidade está aí clamando por soluções urgentes, mas as negociações são retomadas várias vezes para nunca se chegar a um acordo.
Tenho visto com preocupação o recente debate sobre o estado da nação. Cada uma das partes se apegou às suas posições, sem ouvir os outros. Repetindo diversas vezes os argumentos e apontando facas à crítica dos adversários. E as soluções?

Eu li sobre uma história interessante no livro "Aplicar a história", de Jaume Soler e M. Conanglia Mercé. Eles são os fundadores da Fundação AMBIT, Institut al Creixement Funcionários Barcelona e co-autores do livro "A Ecologia Emocional", em que se propõem a dar um passo além da Inteligência Emocional, acrescentando a tal conceito os de responsabilidade e consideração do impacto emocional global. A história é a seguinte:
Quatro sapos subiram em um tronco que flutuava e era arrastado pelas águas de um rio. É uma experiência nova para eles e cada um a interpreta à sua maneira.

O primeiro sapo diz:

- Que tronco mais maravilhoso! É um tronco mágico que se move por sua própria força como nunca tínhamos visto.

O segundo sapo o corrige:
- Você está errado. O tronco não tem vida ou movimento. É como qualquer outro tronco inerte. O que o move são as águas do rio que vão para o mar e o arrastam.

O terceiro sapo corrige os dois primeiros:

- Nem se move o tronco, nem se move o rio. A única coisa que se move é o nosso pensamento. O movimento está apenas na mente. O resto é pura ilusão. Esta é a verdade.

- A discussão está se tornando mais intensa. Cada um dos sapos sublinha seus argumentos enlaçando-os com outros novos que vão aparecendo, no rumo da discussão. Cada um tenta justificar seu ponto de vista, sem atentar para os argumentos cada vez mais fortes de seus interlocutores.
O quarto sapo ouviu silenciosamente discussão aquecida, e de repente grita:

- Cuidado! Eu ouço o som de uma cachoeira para onde nos precipitaremos se não pularmos antes.

Os três sapos estão tão empenhados em cada um ter razão que não ouvem o aviso​​. Eles insistem em refutar os argumentos de seus adversários e mostrar as provas que fundamentam os seus pontos de vista.
Sem pensar duas vezes, o quarto sapo deixa o tronco de um salto, alcançando a margem, salvando-se. Em contrapartida, os outros três e o tronco em que se mantinham flutuando caem pela cachoeira, enquanto o barulho da água afoga a sua discussão e a força do golpe com a frágil existência de suas vidas.

A aplicação da história aludida pelos autores do livro é óbvia. Sapos teimosos fecharam os olhos às advertências, fecharam os ouvidos para o ruído pertinente da cachoeira. Só lhes importava a verdade ou a sustentação do seu ponto de vista.
Não subestimar a palavra ante a ação. Um livro do falecido José Maria Cabodevilla tinha este belo título de "As palavras são amores". Referia-se, obviamente a este refrão que diz: “Obras são amores e não boas razões”. O problema reside em tecer com as palavras uma rede que nos isole da realidade e da vida. O problema é engajar-se em discussões estéreis em que prime, acima de tudo, em não encontrar a verdade, mas em defender as próprias teses. Chama-me muito a atenção, nos debates que tantas vezes se produzem na TV que ninguém muda a sua posição inicial diante dos argumentos dos adversários. Todas as pessoas terminam intrincheiradas nas suas posições iniciais.
Em alguns debates organizados na sala de aula pedi, uma vez formado os dois blocos e esclarecidas as posições que têm de defender cada um, para mudar de lugar se você é persuadido pelo argumento dos adversários. Raramente acontece. Às vezes, depois de um tempo de argumentação, peço-lhes que mudem de posição e agora defender o que antes estava criticando.

Quantas vezes, os acalorados debates políticos em que cada partido defende posições firmes, enquanto os gritos do público não são ouvidos, nos fazem cair em realidades adversas com as quais não estão dispostos ou não são capazes de lidar.
Quantas vezes diferentes posições sobre o que deve ser feito na educação impede de se faça qualquer coisa para realmente nos ajude a avançar.

Muitas vezes o casal discute sobre o que fazer com as crianças amarra os interlocutores e os mantém isolados da realidade e das intervenções específicas que necessitam executar.

Mais teriam ganho os três sapos ficando alerta para as advertências de seu companheiro e o barulho da cachoeira que iria acabar com sua vida.

Boa semana a tod@s.

Um comentário:

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